El año pasado celebramos nuestro quinto aniversario de una forma espectacular. Para nosotros era muy especial celebrar que llevábamos cinco años repartiendo nuestra música por parte de la geografía de la mitad norte de España y, en vez de realizar otras propuestas, decidimos juntarnos con los que habían hecho posible que lleváramos nuestra música a sus pueblos o ciudades. La fiesta fue acogida por el pueblo de Ribaforada con entusiasmo y sin dudarlo se unió a la misma haciendo que el día fuera aún más bonito para nuestros recuerdos.
Este año muchos anhelaban con recelo poder disfrutar tal como se disfrutó el año pasado, muchos eran los que clamaban que celebráramos otra vez esta fiesta, pues se oían maravillas entre los que asistieron a la misma el año pasado, ello que creaba mucha envidia entre los que no habían podido acudir. El reclamo popular se hizo cada vez más fuerte conforme transcurría el verano y decidimos celebrar un segundo acontecimiento que volviese enriquecer la actividad cultural de nuestra localidad. Aunque sobre todo nos hacía especialmente ilusión volver a llenar por un día el pueblo de un color especial.
La celebración comenzó muy temprano ultimando los preparativos. Los nervios estaban a flor de piel esperando que todo saliera como muchos esperaban. Las expectativas estaban colocadas muy altas y la culpa de ello la teníamos nosotros por haber brindado el año pasado un espectáculo tan ameno y agradable. Recibimos a la Cuadrilla de Blusas Karraxi de Vitoria; a la peña La Tarrusa de Miranda de Ebro; a la peña La Rotxapea de Pamplona; a las peñas El Golpe, Los Verdugos y Los Estrellaos de Sigüenza; y a la peña Los Gamones de Burgos. También a los integrantes de la Banda de Música de Ribaforada y a otros que quisieron estar presentes en la fiesta. A cada uno se le entregó una camiseta y una pulsera conmemorativa con el nuevo logo de la txaranga y nos juntamos en el almuerzo popular.
Antes de que el ambiente en el almuerzo empezara a decaer comenzó a sonar la música y nos llevó a recorrer diferentes bares de la localidad. Entre consumiciones y canciones fuimos forjando más aún si cabe la relación que nos une con estas peñas y cuadrillas, el ambiente era fantástico y el tiempo, con una calor sorprendente e inusual, acompaño para que fuera aún más especial este día. Después de recorrer la mayoría de los bares de la localidad fuimos a comer al Polideportivo. Con sed de pescador y hambre de cazador desapareció casi toda la comida y la bebida que se sirvió.
Después de servir las copas la peña La Rotxapea obsequió a cada componente de la txaranga con una foto enmarcada realizada en San Fermín y además de otra en grande para todos. A partir de ahí se celebró un sorteo de diversos premios, se realizó un karaoke con premio para los ganadores y paralelamente un concurso de tiracañas para ver quién era el que más aguantaba tragando cerveza sin que se fuera ni una gota fuera de la boca. Una vez finalizados los concursos la música volvió a llenar las calles y terminó la ronda por los bares de la localidad.
La fiesta no paró, como tampoco lo hizo la música, no había tregua para descansar, era un descontrol, pero con un mensaje muy positivo sacamos de la manga un día en el que se vieron las cosas de distinta forma, un día en el que se implicó mucha gente del pueblo, un día de esos que no se olvidan y se acaban contando a nuestros hijos y a nuestros nietos, un día especial en el que adornamos con mucha alegría los corazones de muchas personas. Muchos fueron los que colaboraron en los preparativos, en el almuerzo, en la comida, en la limpieza o con sus donaciones. A todos ellos muchísimas gracias por hacer este día más especial si cabe aún.


